Los programas donde se enseñaban estas materias gozaban de flexibilidad y, bajo el nombre de dialéctica se enseñaba lógica, práctica y, en general, toda la materia filosófica y, en la retórica, se incluía también la ética, de acuerdo con la tradición grecolatina respecto a la teoría porque, respecto al contenido, hundía sus raíces en la Patrística. Las formas literarias surgieron progresivamente al socaire de la aplicación de esta enseñanza. De la lectio salieron los comentarios y, de los comentarios -al Lombardo, a Boecio, al Pseudo Dionisio y, sobre todo a Aristóteles- nacieron las sumas cuando los maestros, desembarazándose de esa fuerte dependencia con los libros de texto -Libros de Sentencias- desarrollaron el corpus doctrinal de una forma libre pero en un orden más sistemático. De la disputatio, técnica consistente en enfrentar postulados y sus inconvenientes para llegar a una solución final, constituyendo el molde de las sumas medievales, por su parte, nacerían las quaestiones que a su vez se subdividen en Quaestionesdisputatae y las Quaestionesquodlibertades.
El espíritu y la mentalidad que sigue la Escolástica
puede dividirse en dos aspectos: auctoritas y ratio. Las autoridades eran
sentencias extraídas de la Biblia, de la Patrística y de los concilios. En
filosofía Aristóteles era el filósofo por excelencia y Averroes el commentator.
La ratio, finalmente, se encargaría de poner en análisis lo recibido por la
tradición procurando conciliar las contradicciones que de hecho surgían,
especialmente entre San Agustín y Aristóteles.
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