Así, para Suárez
la distinción entre esencia y existencia es solamente una distinción de razón y
de hecho cada existencia tiene su propia esencia. Sólo Dios, en tanto que ser
en sí, es capaz de percibir la distinción en el ser en otro, es decir, las
criaturas. El cógito de René Descartes
surge de la noción suareciana de sustancia espiritual creada, que razona por
intuición. También la mónada
de Gottfried
Leibniz (1646-1716) proviene de esta noción. La distinción
entre esencia y existencia como distinción de razón (el concepto de sustancia
de Baruch
Spinoza) también tiene su origen en la filosofía de
Suárez, y el sujeto trascendental de Kant
se inspira en la noción de analogía de atribución manejada en esta tradición
escolástica.
viernes, 25 de octubre de 2013
La escolástica jesuita
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