(fenómenos físicos)+(fenómenos
psíquicos)+(ambos fenómenos) sin experiencia, no empirismo.
Es decir, para Kant es importante encontrar a Dios a
través de la razón, superando los límites del conocimiento, de la experiencia.
§
Razón práctica:ética formal kantiana. Se encarga de los Noúmenos, más allá del límite de la
experiencia. No entra dentro del conocimiento, no puede.
El carácter formal de
su respuesta ética implica la pretensión de universalidad, es decir, la ética formal busca la universalidad;
con la cual se desestiman las cuestiones materiales, personales, empíricas. La razón en su función
moral responde a Qué debo hacer, Cuál debe ser mi conducta, mostrando
cómo debe ser el comportamiento humano, quedando la razón teórica como
respuesta a cómo son las cosas.
La propuesta kantiana no busca conocer cómo es la
conducta humana, no le interesan los motivos que determinan y condicionan
empírica y psicológicamente a los humanos, no le interesa el porqué somos como
somos, es decir, la razón teórica del ser de las personas ya que la razón
teórica formula juicios, mientras que la práctica, la de Kant, que corresponde
con su ética formal, se interesa no en el porqué somos lo que somos, sino el
porqué hacemos o actuamos como actuamos). La razón práctica formula imperativos
(imperativo categórico), deberes... , es decir, formula el qué debemos hacer,
que es lo que nos interesa hacer para ser felices.
Antes de kant, todas las éticas habían sido materiales,
no formales como la suya. No debe confundirse ética material con ética
materialista. La ética materialista es la que se opone a la ética
espiritualista. Un elemento imprescindible de las éticas materiales es que
fijan un bien supremo para el ser humano (Platón y sus Ideas), que sirve de
criterio de lo bueno y de lo malo, de manera que nuestros actos serán buenos si
nos acercamos a tal bien, y malos si nos alejamos de él. De manera que tenemos
normas y bienes, es decir, contenidos, esto son las éticas materiales.
Kant critica las éticas materiales porque son deficientes
en tres aspectos: Son empíricas,
es decir, “a posteriori”, nunca servirán para extraer principios universales.
Sus preceptos o
normas son hipotéticos o condicionados, no valen absolutamente, son medios para
conseguir un fin.
Son heterónomas,
es decir, vienen impuestas de fuera de uno mismo: se oponen a la autonomía, con
lo cual, la voluntad es determinada a obrar de un modo o de otro por ese bien
supremo, nunca por voluntad propia
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