La filosofía escolástica se divide en tres períodos:
formación, del siglo IX al XII; apogeo, durante todo el siglo XIII y,
finalmente, un período de transición a la filosofía moderna. El apogeo de la
Escolástica se debió en buena medida a la labor de la Escuela de Traductores de
Toledo que difundió las obras de Aristóteles a través de las traducciones al
árabe y al latín. Pese al recelo inicial con el que fueron acogidas,
terminarían por integrarse plenamente en el conjunto de dicho sistema
filosófico.
Los tres períodos en
los que se divide la filosofía escolástica tendrán como núcleo la discusión
-disputatio- y de las sumas Dios y la relación dialéctica entre razón y fe,
concibiéndose la filosofía de manera abrumadoramente mayoritaria como un método
de profundización en la fe. Respecto a estos grandes temas surgen tres
posturas: los dialécticos, que creen que la fe ha de ser demostrada y analizada
por la razón. En esta corriente tendremos a Juan Escoto y Berengario de
Tours como autores más destacados.
Otra corriente la conformarán los antidialécticos.
Sostenían que la única fuente de sabiduría era la fe y que la postura
dialéctica era un mero reflejo de la sobrevaloración de la capacidad de la
razón humana.
En
tercer lugar, había una posición intermedia sería sostenida, de modo precoz, en
el siglo XI por Gerberto de Aurillac y sería la línea continuada por Santo
Tomás a lo largo del siglo XIII. Sostenían los partidarios de la posición
intermedia que razón y fe son facultades distintas pero que ambas están
llamadas a confluir en la Verdad. Como ambas facultades son obra de Dios, si
los planteamientos de la razón humana eran correctos, no podían diferir de
aquellos que procedían de la fe. De este modo, filosofía y teología son
disciplinas complementarias. La filosofía ayuda a la teología demostrando que
los misterios de la fe serían comprensibles y explicables por la razón. La
teología, por su parte, aportaría conceptos filosóficos nuevos como el de la
Creación o la dignidad del ser humano en el orden moral. De acuerdo con esto,
las verdades reveladas no serían irracionales sino sup rracionales.
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