La filosofía antigua comenzó con la inquietud y el interrogante que todos se hacían del cosmos, es decir, se asombraban frente a todo a lo existente, esto los llevo a pensar y reflexionar hasta lograr encontrar una respuesta. Estas respuestas poco a poco se fueron refinando hasta llegar a respuestas construidas con base en una estructura racional. Con el tiempo esto dio lugar a una serie de explicaciones de carácter físico, matemático y metafísico, que les ayudo a solución de diversos problemas.
En esta época surgieron una serie de pensadores que se detuvieron a reflexionar y buscar una solución a todo lo existente, tuvieron gran importancia tres pensadores que revolucionaron la forma de concebir la filosofía, estos fueron Sócrates, Platón y Aristóteles. Quienes crearon diversas corrientes de pensamiento y ayudaron a clarificar líneas específicas de la filosofía, tales como la ética, política, teoría del conocimiento y antropología, entre otras.
La segunda etapa es la filosofía medieval, la cual surge con el inicio del
Cristianismo, esta época se caracteriza por la fe, siendo compartida de modo
casi uniforme. En esta etapa se extiende que el existe por derecho propio es
Dios y que el mundo y los hombres somos porque EL nos da el ser, es decir los
primeros pensadores cristianos buscaron dar explicaciones racionales al Mensaje
Bíblico, para ello utilizaron el neoplatonismo, la teoría filosófica de mayor
importancia en aquella época.
Los dos pensadores más destacados de esta época fueron San Agustín y Santo Tomas de Aquino.
Los dos pensadores más destacados de esta época fueron San Agustín y Santo Tomas de Aquino.
Unidad VIII
Positivismo y Socialismo
Capitulo 11 El positivismo la teoría del saber
Capitulo 12 El marxismo el problema histórico-social
La instancia
antifilosófica más consistente de la modernidad procede de una interpretación
ideológica de las ciencias que tomó el nombre de positivismo. El pensamiento de
su fundador, Auguste Comte, influyó en gran medida en la visión del mundo que
prevaleció en las naciones industrializadas y desarrolladas en buena parte del
siglo XIX y, desde ellas, se extendió a otros países. Durante el siglo
siguiente, esta doctrina fue reformulada de modo más preciso y sutil
por el neopositivismo. Aunque algunas de las tesis centrales del positivismo y
del neopositivismo han sido abandonadas, otros aspectos —particularmente su
cientificismo y la negación de la metafísica— no están superados: siguen
presentes, aunque no tanto en el ámbito de la filosofía académica como en la
enseñanza de las ciencias, en el mundo cultural en general y en los medios de
comunicación.
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