Sin embargo, es en
la República donde Platón (siempre disfrazado de Sócrates) presenta su
concepto más desarrollado sobre la forma de ganar acceso al mundo de las ideas,
y por lo tanto al conocimiento. Aquí su interlocutor es Glaucón, un hermano
mayor de Platón y estudiante de filosofía, con el que Sócrates ensaya sus tres
modelos clásicos, el sol, la línea y la cueva. Un breve resumen de los dos
últimos nos servirá para examinar las diferencias entre el mundo sensible y el
mundo inteligible, entre las meras opiniones y el conocimiento científico y
filosófico, y entre los cuatro estados mentales designados por Platón como
ilusión (eikasia), creencia (pistis), razón (dianoia) y
pensamiento puro (episteme).
En realidad, Platón
veía con cierto desprecio el estudio de la realidad, de los fenómenos de la
naturaleza. Lo que el filósofo debía hacer era intentar llegar al mundo de las
ideas, en donde todo es perfección absoluta. De acuerdo con Concord, Sócrates logró
cambiar el rumbo de la filosofía de sus predecesores y contemporáneos, que
hasta su tiempo estuvo orientada al estudio y la comprensión de la naturaleza,
por un interés primario en el individuo y en su alma. Como veremos a lo largo
de estas páginas, el racionalismo y el subjetivismo son las dos caras de la
misma moneda, acuñada originalmente para la cultura occidental por Platón.
Aristóteles, que fue su discípulo desde los 17 años de edad, inició sus
trabajos bajo la influencia de la teoría de las ideas pero posteriormente se
apartó de ella; incluso se ha dicho que buena parte de sus escritos tienen como
objetivo combatir esa teoría, aunque Dühring insiste en que Aristóteles nunca
se libró de la influencia de Platón.
Aristóteles
contribuyó de manera enorme a la teoría del conocimiento, no sólo por sus
escritos sino por su influencia en los pensadores medievales, para quienes su
opinión sirvió casi siempre de punto de partida y no pocas veces de árbitro de
la verdad. Para nuestro objetivo, conviene resumir las principales ideas
aristotélicas sobre el método científico en las siguientes cuatro: 1) teoría
del silogismo; 2) teoría de las definiciones; 3) el método
inductivo-deductivo; 4) teoría de la causalidad.
1) Teoría del
silogismo. De acuerdo con Aristóteles, los mismos principios
generales de razonamiento rigen en todas las ciencias, entre las que incluía la
política, la ética y la estética. Estos principios, que aparecen por primera
vez en la Primera analítica, fueron inventados por Aristóteles y se
refieren a las distintas formas que pueden tomar las proposiciones y las cuáles
son válidas o inválidas. Como todos sabemos, los silogismos consisten de dos
premisas y una conclusión, unidas en forma de inferencia o de implicación; así,
el más famoso de todos los silogismos se puede expresar de las siguientes dos
maneras:
|
Inferencia
|
Implicación
|
||
|
Todos los hombres son
mortales.
|
Si todos
los hombres son mortales.
|
||
|
Sócrates es un hombre.
|
y Sócrates
es un hombre,
|
este no es el
sitio para repasar la compleja estructura de los diferentes silogismos, sino
para señalar que se trata de instrumentos poderosos para examinar el
razonamiento científico; no nos dicen nada, ni están diseñados para hacerlo,
sobre el contenido de verdad de las premisas, sino que se trata de simples
reglas de lógica para usarse una vez que las premisas se han alcanzado. Para
esto último Aristóteles propuso su teoría de las definiciones o de la esencia.
Aristóteles
(384-322 a.C.), según una representación medieval del siglo XIII en la catedral
de Chartres
2)
Teoría de las definiciones. En los Tópicos, Aristóteles
incluye su doctrina de las cinco formas como un predicado puede relacionarse
con el sujeto, de las que dos son "convertibles", la definición o
esencia y la propiedad; una no es "convertible", el accidente; y las
otras dos son el género y la especie. Lo mismo que Platón, Aristóteles pensaba
que la más importante función del filósofo era la búsqueda de las definiciones
correctas de las cosas, o sean conceptos o universales. Esto requería, en
primer lugar, la determinación de su género y de su especie, porque de ellos
dependen las cualidades o atributos necesarios y suficientes para que algo sea
una cosa del tipo o clase a la que pertenece, o sea que de ellos depende su
esencia. Este aspecto de la filosofía de Aristóteles es tan importante que
algunos autores (como Popper) lo caracterizan como esencialismo, debido
a que
cuando conocemos
la esencia de algo podemos deducir, a partir de ella, sus propiedades
específicas. Según Aristóteles, una propiedad real de un objeto es algo que no
revela su esencia pero que pertenece exclusivamente a ella y es convertible con
ella; por ejemplo, Aristóteles dice que una propiedad del hombre es ser capaz
de aprender gramática, porque si un ser vivo es un hombre, es capaz de aprender
gramática, y si un organismo vivo es capaz de aprender gramática, es un hombre.
El esencialismo es
interesante porque sugiere ya una posible estructura del método científico
aristotélico: basta establecer la esencia de los fenómenos que nos interesan y
a partir de ella deducir sus propiedades, tal como se hace en geometría, en
donde funciona muy bien. Por ejemplo, si definimos al círculo como una figura
plana (éste sería su género) en donde todos los puntos de la figura son
equidistantes a un punto fijo (ésta sería su especie), tal propiedad sería
automáticarnente su esencia, que al mismo tiempo es convertible con el objeto,
o sea el círculo. Pero el propio Aristóteles vio que este sistema no era
satisfactorio en vista de que existen otros atributos de las cosas, los
llamados accidentes, que no pueden derivarse de su esencia; por ejemplo,
aunque la esencia del hombre es que es un animal racional (la definición es del
propio Aristóteles) de ahí no puede derivarse si es alto, chaparro, flaco,
gordo, bueno, malo, etc. De hecho, el descubrimiento de la esencia de las cosas
no puede ser un proceso puramente lógico y mental, sino que requiere tomarlas
en cuenta, examinarlas y sujetarse a los resultados del examen. En sus propias
palabras:
|
Debemos dirigir nuestra
investigación a la búsqueda de un grupo de cosas que sean semejantes en el
sentido de ser específicamente indiferentes, y preguntarnos qué es lo que
tienen en común; después debemos hacer lo mismo con otro grupo dentro del
mismo género y perteneciente a la misma especie dentro del grupo, pero a otra
especie distinta de la del primer conjunto. Una vez que hayamos descubierto
para este segundo grupo qué es lo que sus miembros tienen en común, y de
manera semejante en varios otros grupos, debemos considerar de nuevo si las
características comunes que hemos establecido tienen algún aspecto que es
propio de todas las cosas examinadas, hasta que alcancemos una sola expresión.
Esta será la definición requerida.
|
Ésta es una de las primeras formulaciones de la
inducción, o sea de la operación lógica que va de lo particular a lo general,
que representa un salto hacia adelante en el conocimiento, un enriquecimiento
repentino de la información derivada del examen de instancias particulares, un
verdadero descubrimiento. Aristóteles está postulando varias
cosas al mismo tiempo, está resolviendo a su manera una serie de problemas que
volverán a aparecer en la historia del pensamiento humano una y otra vez, y que
todavía hoy están con nosotros: en primer lugar, señala la participación
importante de las percepciones sensoriales en la recolección de datos; en
segundo lugar, supone que la mente tiene la capacidad de reconocer y aislar semejanzas
entre objetos diferentes; en tercer lugar, que por medio de tales semejanzas se
pueden construir clases distintas, como géneros y especies. Pero sobre todo,
Aristóteles está proponiendo el método científico inductivo-deductivo.
3) El método
inductivo-deductivo. Aristóteles ilustra este método por medio del
análisis de un eclipse lunar: el científico primero observa el oscurecimiento
progresivo de la superficie lunar, y a partir de ésta y otras observaciones
induce varios principios generales, que son que la luz viaja en línea recta,
que los cuerpos opacos producen sombra, y que cierta situación de dos cuerpos
opacos cerca de un objeto luminoso resulta en que la sombra de uno de ellos se
proyecta en el otro. De estos principios generales, y del hecho de que la
Tierra y la Luna son cuerpos opacos, se deduce el mecanismo de producción del
eclipse; en otras palabras, ha progresado del hecho de que la Luna se ha
oscurecido a la comprensión del fenómeno.
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