En lugar de las
ideas de Platón, que poseen entidad propia y eterna, Aristóteles
propuso una serie de conceptos que representan las propiedades comunes de
cualquier grupo de objetos reales. Los conceptos, a diferencia de las ideas de
Platón, no tienen existencia fuera de los objetos que representan. Más cerca
del pensamiento de Platón se hallaba la definición aristotélica de forma, como
una distinguible propiedad de la materia, pero con una existencia independiente
de la de los objetos en los que se encuentra. Al describir el universo
material, Aristóteles afirmó que consiste en los cuatro elementos, fuego, aire,
tierra y agua, más un quinto elemento que existe en todas partes y es el único
constitutivo de todos los cuerpos celestiales.
En
los escritos de Platón y Aristóteles las tendencias dominantes de idealismo y
materialismo en la filosofía griega alcanzaron, en uno u otro caso, su más alta
expresión, dando lugar a un cuerpo de pensamiento que sigue ejerciendo una
fuerte influencia sobre la investigación filosófica. La filosofía griega
posterior, que refleja un periodo histórico de agitación civil y de inseguridad
individual, se preocupó menos por la naturaleza del mundo que por los problemas
individuales. Durante ese periodo surgieron
cuatro grandes escuelas filosóficas, en gran parte materialistas e
individualistas: la de los cínicos, y la de los que se adhirieron al epicureísmo,
escepticismo
y estoicismo.
Platón (c. 428-c. 347 a.C.), filósofo griego, uno de los
pensadores más creativos e influyentes de la filosofía occidental.
Vida Platón nació en el seno de una familia
aristocrática en Atenas. Su padre, Aristón, era al parecer, descendiente de los
primeros reyes de Atenas. Perictione, su madre, estaba emparentada con el
legislador del siglo VI a.C. Solón. Su padre murió cuando aún era un niño y su
madre se volvió a casar con Pirilampes, colaborador del estadista Pericles.
De joven, Platón
tuvo ambiciones políticas pero se desilusionó con los gobernantes de Atenas.
Más tarde se proclamó discípulo de Sócrates,
aceptó su filosofía y su forma dialéctica de debate: la obtención de la verdad
mediante preguntas, respuestas y más preguntas. Aunque se trata de un episodio
muy discutido, que algunos estudiosos consideran un metáfora literaria sobre el
poder, Platón fue testigo de la muerte de Sócrates durante el régimen
democrático ateniense en el año 399 a.C. Temiendo tal vez por su vida, abandonó
Atenas algún tiempo y viajó a Italia, Sicilia y Egipto.
En
el año 387 Platón fundó en Atenas la Academia, institución a menudo considerada
como la primera universidad europea. Ofrecía un amplio plan de estudios, que
incluía materias como astronomía, biología, matemáticas, teoría
Ante la
posibilidad de conjugar la filosofía y la práctica política, Platón viajó a
Sicilia en el año 367 a.C. para ser tutor del nuevo gobernante de Siracusa
Dionisio el Joven. El experimento fracasó. Platón regresó a Siracusa en el año
361 a.C., pero una vez más su participación en los acontecimientos sicilianos
tuvo poco éxito. Pasó los últimos años de su vida dando conferencias en la
Academia y escribiendo. Murió próximo a los 80 años en Atenas en el año 348 o
347 a.C.
Obra Los escritos de Platón adoptaban la forma de
diálogos, donde se exponían ideas filosóficas, se discutían y se criticaban en
el contexto de una conversación o un debate en el que participaban dos o más
personas. El primer grupo de escritos de Platón incluye 35 diálogos y 13
cartas. Se ha cuestionado la autenticidad de algunos diálogos y de la mayoría
de las cartas.
Primeros diálogos Los diálogos se pueden
dividir en tres etapas de composición. La primera representa el intento que
hizo Platón de comunicar la filosofía y el estilo dialéctico de Sócrates.
Algunos de esos diálogos tienen el mismo argumento. Sócrates se encuentra con
alguien que dice saber mucho, manifiesta ser ignorante y pide ayuda al que
afirma saber. Sin embargo, conforme Sócrates empieza a hacer preguntas, se hace
patente que quien se dice sabio realmente no sabe lo que afirma saber y que
Sócrates aparece como el más sabio de los dos personajes porque, por lo menos,
él sabe que no sabe nada. Ese conocimiento, por supuesto, es el principio de la
sabiduría. Dentro de este grupo de diálogos
se encuentran Cármides (un intento por definir la templanza), Lisis
(una discusión sobre la amistad), Laques (una búsqueda del significado
del valor), Protágoras (una defensa de la tesis de que la virtud es
conocimiento y que es posible aprenderla), Eutifrón (una consideración
sobre la naturaleza de la piedad), y el libro I de La República (una
discusión sobre la justicia).
Diálogos
intermedios y últimos Los diálogos de los periodos
intermedio y último de la vida de Platón reflejan su propia evolución
filosófica. Las ideas de esas obras se atribuyen al propio Platón, aunque
Sócrates sigue siendo el personaje principal en muchos diálogos. Los escritos
del periodo intermedio abarcan los de Gorgias (una reflexión sobre
distintas cuestiones éticas), Menón (una discusión sobre la naturaleza
del conocimiento), Apología (la defensa que hizo Sócrates de sí mismo
durante el juicio en el que fue acusado de ateísmo y corrupción de la juventud
ateniense), Crátilo (la defensa de Sócrates de la obediencia a las leyes
del Estado), Fedro (escena de la muerte de Sócrates, en la que discute
sobre la teoría de las ideas, la naturaleza del alma y la cuestión de la
inmortalidad), El Banquete (destacada realización dramática de Platón
que contiene varios discursos sobre la belleza y el amor) y La República
(máxima obra filosófica de Platón, que es una detallada discusión sobre la
naturaleza de la justicia).
Entre los trabajos del último periodo se encuentran Teeteto
(una negación de que el conocimiento tiene que ser identificado con el sentido
de percepción), Parménides (una evaluación crítica de la teoría de las
ideas), Sofista
(una reflexión posterior sobre las ideas o las formas), Filebo
(discusión sobre la relación entre el placer y el bien), Timeo (ideas de
Platón sobre las ciencias naturales y la cosmología), y Leyes (un
análisis más práctico de las cuestiones políticas y sociales).
Teoría de las ideas En el centro de la filosofía
de Platón está su teoría de las formas o de las ideas. En el fondo, su idea del
conocimiento, su teoría ética, su psicología, su concepto del Estado y su
perspectiva del arte deben ser entendidos desde esta perspectiva.
Teoría
del conocimiento La teoría de las ideas de Platón y su teoría del
conocimiento están tan interrelacionadas que deben tratarse juntas. Influido
por Sócrates, Platón estaba persuadido de que el conocimiento se puede
alcanzar. También estaba convencido de dos características esenciales del
conocimiento. Primera, el conocimiento debe ser certero e infalible. Segunda,
el conocimiento debe tener como objeto lo que es en verdad real en contraste
con lo que lo es sólo en apariencia. Ya que para Platón lo que es real tiene
que ser fijo, permanente e inmutable, identificó lo real con la esfera ideal de
la existencia en oposición al mundo físico del devenir. Una consecuencia de este
planteamiento fue el rechazo de Platón del empirismo, la afirmación de que todo
conocimiento se deriva de la experiencia. Pensaba que las proposiciones
derivadas de la experiencia tienen, a lo sumo, un grado de probabilidad. No son
ciertas. Más aun, los objetos de la experiencia son fenómenos cambiantes del
mundo físico, por lo tanto los objetos de la
experiencia no son objetos propios del conocimiento.
La teoría del
conocimiento de Platón se expone en La República, en concreto en su
discusión sobre la imagen de la línea divisible y el mito de la caverna. En la
primera, Platón distingue entre dos niveles de saber: opinión y conocimiento.
Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo
las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión. Algunas de
estas opiniones están bien fundamentadas y otras no, pero ninguna de ellas
cuenta como conocimiento verdadero. El punto más alto del saber es el
conocimiento, porque concierne a la razón en vez de a la experiencia. La razón,
utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de
esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o
sustancias que constituyen el mundo real.
El mito de la
caverna describe a personas encadenadas en la parte más profunda de una
caverna. Atados de cara a la pared, su visión está limitada y por lo tanto no
pueden distinguir a nadie. Lo único que se ve es la pared de la caverna sobre
la que se reflejan modelos o estatuas de animales y objetos que pasan delante
de una gran hoguera resplandeciente. Uno de los individuos huye y sale a la luz
del día. Con la ayuda del sol, esta persona ve por primera vez el mundo real y
regresa a la caverna diciendo que las únicas cosas que han visto hasta ese
momento son sombras y apariencias y que el mundo real les espera en el exterior
si quieren liberarse de sus ataduras. El mundo de sombras de la caverna
simboliza para Platón el mundo físico de las apariencias. La escapada al mundo
soleado fuera de la caverna simboliza la transición hacia el mundo real, el
universo de la existencia plena y perfecta, que es el objeto propio del
conocimiento.
Naturaleza de las
ideas La teoría de las ideas se puede entender mejor en
términos de entidades matemáticas. Un círculo, por ejemplo, se define como una
figura plana compuesta por una serie de puntos, todos equidistantes de un mismo
lugar. Sin embargo, nadie ha visto en realidad esa figura. Lo que la gente ha
visto son figuras trazadas que resultan aproximaciones más o menos acertadas del
círculo ideal. De hecho, cuando los matemáticos definen un círculo, los puntos
mencionados no son espaciales, sino lógicos. No ocupan espacio. No obstante,
aunque la forma de un círculo no se ha visto nunca —y no se podrá ver jamás—
los matemáticos y otros sí saben lo que es. Para Platón, por lo tanto, la forma
de círculo existe, pero no en el mundo físico del espacio y del tiempo. Existe
como un objeto inmutable en el ámbito de las ideas, que sólo puede ser conocido
mediante la razón. Las ideas tienen mayor entidad que los objetos en el mundo
físico tanto por su perfección y estabilidad como por el hecho de ser modelos,
semejanzas que dan a los objetos físicos comunes lo que tienen de realidad. Las
formas circular, cuadrada y triangular son excelentes ejemplos de lo que Platón
entiende por idea. Un objeto que existe en el mundo físico puede ser llamado
círculo, cuadrado o triángulo porque se parece ("participa de" en
palabras de Platón) a la idea de círculo, cuadrado o triángulo.
Platón hizo
extensiva su teoría más allá del campo de las matemáticas. En realidad, estaba
más interesado en su aplicación en la esfera de la ética social. La teoría era
su forma de explicar cómo el mismo término universal puede referirse a muchas
cosas o acontecimientos particulares. La palabra justicia, por ejemplo, puede
aplicarse a centenares de acciones concretas porque esos actos tienen algo en
común, se parecen a, participan de, la idea de justicia. Una persona es humana
porque se parece a, o participa de, la idea de humanidad. Si humanidad se
define en términos de ser un animal racional, entonces una persona es humana
porque es racional. Un acto particular puede considerarse valeroso o cobarde
porque participa de esa idea. Un objeto es bonito porque participa de la idea, o
forma, de belleza. Por lo tanto, cada cosa en el mundo del espacio y el tiempo
es lo que es en virtud de su parecido con su idea universal. La habilidad para
definir el término universal es la prueba de que se ha conseguido dominar la
idea a la que ese universal hace referencia. Platón concibió las ideas de
manera jerárquica: la idea suprema es la de Dios, que, como el sol en el mito
de la caverna, ilumina todas las demás ideas. La idea de Dios representa el
paso de Platón en la dirección de un principio último de explicación. En el
fondo, la teoría de las ideas está destinada a explicar el camino por el que
uno alcanza el conocimiento y también cómo las cosas han llegado a ser lo que
son. En lenguaje filosófico, la teoría de las ideas de Platón es tanto una
tesis epistemológica (teoría del conocimiento) como una tesis ontológica
(teoría del ser).
Teoría política La República, la mayor obra
política de Platón, trata de la cuestión de la justicia y por lo tanto de las
preguntas ¿qué es un Estado justo? y ¿quién es un individuo justo?. El Estado
ideal, según Platón, se compone de tres clases. La estructura económica del
Estado reposa en la clase de los comerciantes. La seguridad, en los militares y
el liderazgo político es asumido por los filósofos-reyes. La clase de una
persona viene determinada por un proceso educativo que empieza en el nacimiento
y continúa hasta que esa persona ha alcanzado el máximo grado de educación
compatible con sus intereses y habilidades. Los que completan todo el proceso
educacional se convierten en filósofos-reyes. Son aquellos cuyas mentes se han
desarrollado tanto que son capaces de entender las ideas y, por lo tanto, toman
las decisiones más sabias. En realidad, el sistema educacional ideal de Platón
está, ante todo, estructurado para producir filósofos-reyes.
Platón asocia las
virtudes tradicionales griegas con la estructura de clase del Estado ideal. La
templanza es la única virtud de la clase artesana, el valor es la virtud de la
clase militar y la sabiduría caracteriza a los gobernantes. La justicia, la
cuarta virtud, caracteriza a la sociedad en su conjunto. El Estado justo es
aquel en el que cada clase debe llevar a cabo su propia función sin entrar en
las actividades de las demás clases. Platón aplica al análisis del alma humana
un esquema semejante: la racional, la voluntad y los apetitos. Una persona
justa es aquella cuyo elemento racional, ayudado por la voluntad, controla los
apetitos. Existe una evidente analogía con la estructura del Estado anterior,
en la que los filósofos-reyes sabios, ayudados por los soldados, gobiernan el
resto de la sociedad.
Ética La teoría ética de Platón descansa en la suposición
de que la virtud es conocimiento y que éste puede ser aprendido. Dicha doctrina
debe entenderse en el conjunto de su teoría de las ideas. Como ya se ha dicho,
la idea última para Platón es la idea de Dios, y el conocimiento de esa idea es
la guía en el trance de adoptar una decisión moral. Platón mantenía que conocer
a Dios es hacer el bien. La consecuencia de esto es que aquel que se comporta
de forma inmoral lo hace desde la ignorancia. Esta conclusión se deriva de la
certidumbre de Platón de que una persona virtuosa es realmente feliz y como los
individuos siempre desean su propia felicidad, siempre ansían hacer aquello que
es moral.
Arte Platón tenía una idea antagónica del arte y del
artista aunque aprobara algunos tipos de arte religioso y moralista. Su enfoque
tiene que ver una vez más con su teoría de las ideas. Una flor bonita, por
ejemplo, es una copia o imitación de las ideas universales de flor y belleza.
La flor física es una reproducción de la realidad, es decir, de las ideas. Un
cuadro de la flor es, por lo tanto, una reproducción secundaria de la realidad.
Esto también significa que el artista es una reproducción de segundo orden del
conocimiento y, en realidad, la crítica frecuente de Platón hacia los artistas
era que carecían de un conocimiento verdadero de lo que estaban haciendo. La
creación artística, observó Platón, parecía tener sus raíces en una inspirada
locura.
Influencia La influencia de Platón a través de la historia de
la filosofía ha sido inmensa. Su Academia existió hasta el año 529 a.C., en que
fue cerrada por orden del emperador bizantino Justiniano I, que se oponía a la
difusión de sus enseñanzas paganas. El impacto de Platón en el pensamiento
judío es obvio en la obra del filósofo alejandrino del siglo I Filón de
Alejandría. El neoplatonismo,
fundado en el siglo III por el filósofo Plotino,
fue un importante desarrollo posterior de las ideas de Platón. Los teólogos
Clemente de Alejandría, Orígenes y san Agustín fueron los primeros exponentes
cristianos de una perspectiva platónica. Las ideas platónicas tuvieron un papel
crucial en el desarrollo del cristianismo y también en el pensamiento islámico
medieval.
Durante
el renacimiento, el primer centro de influencia platónica fue la academia
florentina, fundada en el siglo XV cerca de Florencia. Bajo la dirección de
MarsilioFicino, los miembros de la academia estudiaron a Platón en griego
antiguo. En Inglaterra, el platonismo fue recuperado en el siglo XVII por Ralph
Cudworth y otros que se dieron a conocer como la escuela de Cambridge. La
influencia de Platón ha llegado al siglo XX de la mano de pensadores como
Alfred North Whitehead, que una vez le rindió tributo al describir la filosofía
como una simple 'serie de anotaciones de Platón'
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