En efecto, en el siglo XVIII aconteció el
paso del Antiguo Régimen al Nuevo Régimen, protagonizado por la Revolución
francesa. El descontento social, la falta de justicia, y el recuerdo de las
guerras de religión prolongadas durante decenios, llevaron a algunos a pensar
que el Antiguo Régimen, asentado sobre bases cristianas, carecía de recursos
para conducir a la paz y a la justicia. Se veía necesario buscar un nuevo
fundamento para la sociedad y renovar las instituciones. Por otra parte, el
racionalismo y el empirismo del siglo XVII se continuaron durante el siglo
XVIII, acompañados de una creciente exaltación de la ciencia.
Éste es el contexto
filosófico-cultural y social en el que surge la Ilustración, que puso en el
centro de su cosmovisión la razón científica y una gran confianza en el
progreso que derivaría de su desarrollo. Parecía vislumbrarse un futuro
mejor con tal de triunfar sobre las viejas tradiciones, emprendiendo el camino
de la ciencia. La idea de progreso es típica del Iluminismo. Los ilustrados
esperaban encontrar en el conocimiento científico la instancia más profunda de
unidad entre los pueblos y, con ello, la desaparición de las guerras, del
egoísmo y del dominio de unos hombres sobre otros, porque todos se unirían en
el amor universal por dominar la tierra y la materia con el instrumento de la
ciencia, conquistando así la felicidad.
Para la Ilustración, la razón humana queda
autorreducida a la razón científica. De ahí que todo fenómeno social o
espiritual que la razón no pueda explicar sea, para la Ilustración, un mito o
una superstición. Por eso se rechaza la religión revelada y se propone una
religión sin misterios, a la medida de la razón (deísmo).
El principio
ilustrado de autonomía absoluta de la razón se configuró como un objetivo que
había que lograr en todos los ámbitos de la existencia humana. El liberalismo
filosófico acogió este ideal de la Ilustración. La ideología liberal aspiraba a
crear una vida nueva, una sociedad nueva, considerando que el vivir pleno de
todas las libertades produciría un progreso indefinido. A partir del
presupuesto básico (una libertad no limitada) y de su desconexión con Dios, el
hombre buscaría, a través del método científico, el dominio de la naturaleza,
que es lo único que se le presentaba como presumiblemente cognoscible y
dominable. La ideología liberal entendió que la organización social vigente
hasta el momento, basada en la visión cristiana, había generado injusticias
e impedido la vida libre del hombre, causando infelicidad. En cambio, el
ejercicio autónomo de la libertad sería la fuente de todos los valores. A lo
largo del siglo XX, el liberalismo, de suyo ya un movimiento complejo y
polivalente, sufrió una serie de modificaciones, desvinculándose en buena
medida de las doctrinas filosóficas que le dieron origen.
Las instancias de la Ilustración y del
liberalismo fueron el sustrato ideológico de los cambios de la Revolución
francesa, que dispuso, además, del influjo de la masonería para impulsar en
toda su profundidad un cambio del concepto de hombre y una crítica de la
religión revelada en nombre de la razón.
Mientras la cosmovisión ilustrada encontraba
su momento de apogeo, comenzaron a surgir en Europa algunas voces críticas,
entre ellas, la del Romanticismo. Fue un movimiento cultural, artístico,
literario, filosófico y musical, que se desarrolló y difundió por toda Europa
entre los últimos años del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. Tuvo
su primera teorización explícita y su expresión más importante en Alemania,
donde evolucionó paralelamente al idealismo.
En Europa crecía
progresivamente el desencanto en relación con las esperanzas suscitadas por la
Revolución francesa. En particular, el movimiento romántico miraba con
desilusión el experimento revolucionario y, en el ámbito teórico, rechazaba la
razón científica del iluminismo y la del criticismo kantiano, que habían negado la metafísica y, con ello, la
capacidad de comprender la realidad profunda captada por el sentido común. Por
eso, los románticos buscaron otras vías de acceso a la realidad del mundo y al
Absoluto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario